A pesar de ser una tecnología muy reciente y que, por lo tanto, está aún en
vías de experimentación, actualmente los biochips están siendo aplicados en:
Monitorización de expresión génica: permite determinar cuál es el patrón de expresión
génica y cuantificar el nivel de expresión de manera simultánea para un elevado
número de genes. Esto permite realizar estudios comparativos de activación de
determinados genes en tejidos sanos y enfermos y determinar así la función de los
mismos.
- Detección de mutaciones y
polimorfismos: Permite el estudio de todos los posibles polimorfismos y la
detección de mutaciones en genes complejos.
- Secuenciación: Mientras que
se han diseñando algunos biochips para secuenciación de fragmentos cortos
de ADN, no existe aún en el mercado
ningún biochip que permita secuenciar de Novo secuencias largas de ADN.
- Diagnóstico clínico y
detección de microorganismos: Posibilitan la identificación rápida
empleando unos marcadores genéticos de los patógenos.
- Screening y toxicología de
fármacos: el empleo de los biochips permite el analizar los cambios de
expresión génica que se dan durante la administración de
un fármaco de forma rápida, así como la localización de nuevas posibles
dianas terapéuticas y los efectos toxicológicos asociados.
- Seguimiento de terapia: los
biochips permiten valorar rasgos genéticos que pueden tener incidencia en
la respuesta a una terapia.
- Medicina preventiva: El
conocimiento y posible diagnóstico de ciertos caracteres genéticos
asociados a determinadas patologías permite una prevención de las mismas
antes de que aparezcan los síntomas
En los últimos
años, la bioinformática ha trabajado con muchas bases de datos que almacenaban
información biológica a medida que iba apareciendo. Esto no sólo ha tenido
efectos positivos: muchos científicos se quejan de la creciente complejidad que
representa encontrar información útil en este "laberinto de datos".
Para mejorar esta situación, se desarrollan técnicas que integran la
información dispersa, gestionan bases de datos distribuidas, las seleccionan
automáticamente, evalúan su calidad, y facilitan su accesibilidad para los
investigadores. Se habla de Bioinformática Integradora. En ella no deben faltar
ayudas para la navegación por la información, que cada vez, con más énfasis,
reside en Internet
y no en bases de datos locales.
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